El mercado de ganado continúa mostrando señales claras de tensión estructural, donde la escasez de oferta comienza a dominar completamente la narrativa. Al cierre de la jornada, los futuros de ganado en abril se ubicaron en $246.85, mientras que junio cerró en $243.07, reflejando una ligera presión pero aún niveles históricamente elevados.
En cuanto a la actividad de sacrificio, la matanza diaria ayer se estimó en 111,000 cabezas, ligeramente por encima de la semana pasada, pero el acumulado semanal sigue por debajo. Esto posiciona la expectativa semanal entre 515,000 y 525,000 cabezas, un nivel reducido si se compara con años anteriores. La razón principal detrás de esta reducción no es falta de capacidad, sino la persistente falta de ganado disponible. Los empacadores continúan operando con márgenes negativos, lo que limita su incentivo para incrementar la matanza.
En el frente político y regulatorio, se ha retomado la discusión sobre una posible investigación del Departamento de Justicia hacia los grandes empacadores por prácticas anticompetitivas. Sin embargo, el contexto actual del mercado pone en duda esta narrativa, ya que las pérdidas reportadas por los empacadores indican que el problema central no es la concentración de mercado, sino la escasez de animales. Este desbalance entre capacidad instalada y disponibilidad de ganado está provocando un entorno financiero complicado para la industria de procesamiento.
Un ejemplo claro de esta presión es el cierre reciente de una planta en Idaho con capacidad de 500 cabezas diarias. Este tipo de cierres refuerza la expectativa de que más plantas pequeñas podrían salir del mercado en los próximos meses si las condiciones no mejoran.
Desde el punto de vista de la carne, el comportamiento del consumidor está jugando un papel clave. Más del 50% del consumo de carne de res en Estados Unidos corresponde a carne molida, lo que convierte a este segmento en el principal motor del mercado. Los precios de la carne magra 90% han subido un 19% respecto al año anterior, mientras que el chuck roll ha aumentado un 29% y la carne molida 81% un 31%.
Este incremento no es casualidad. Durante la fase de liquidación del hato causada por la sequía, hubo abundante oferta de carne de vaca, lo que mantuvo abastecido el segmento de carne molida. Sin embargo, esa etapa ya terminó, y ahora el mercado enfrenta una reducción significativa en la disponibilidad de vacas.
Como resultado, los empacadores han tenido que recurrir a cortes de ganado terminado para suplir la demanda de carne molida, elevando los precios en toda la cadena.
Este fenómeno está teniendo un impacto directo en el retail. Ante precios elevados en cortes premium, los supermercados están ajustando su estrategia, reduciendo la promoción de steaks y enfocándose más en productos de menor precio como la carne molida. Esto no indica una caída en la preferencia por la carne de res, sino un cambio en el comportamiento del consumidor, que busca alternativas más económicas.
Es importante destacar que los niveles actuales de precios, tanto en ganado como en carne, no necesariamente son sostenibles a largo plazo. El mercado se encuentra en un punto alto del ciclo ganadero, impulsado por la escasez, pero eventualmente podrían presentarse ajustes conforme cambien las condiciones de oferta o demanda.
En el mercado de carne en caja, el cutout mostró volatilidad durante el día. El precio Choice cerró en $384.19, mientras que Select se ubicó en $383.33. El volumen de negociación fue de 110 cargas, superando el de la semana pasada, lo que sugiere una mayor actividad comercial.
Finalmente, en el mercado físico de ganado, las transacciones reportadas en estados clave como Iowa, Nebraska, Kansas y Texas se mantuvieron alrededor de $246 por libra, mostrando una mejora de aproximadamente $2 respecto a la semana anterior. A pesar de esto, los futuros aún se mantienen ligeramente por encima del mercado en efectivo, lo que indica cierto riesgo de ajuste.
LECTURA PARA EL MERCADO
El mensaje principal es claro: el mercado está siendo impulsado por una escasez real de ganado, no por factores especulativos. Esto ha permitido mantener precios elevados incluso en un entorno donde los empacadores enfrentan pérdidas. Sin embargo, también introduce vulnerabilidad, ya que cualquier cambio en la demanda podría generar ajustes rápidos.
Para productores, el entorno sigue siendo favorable en términos de precios, pero es importante mantener disciplina y no asumir que estos niveles serán permanentes. Para compradores de carne, la estrategia debe centrarse en optimizar mezclas de producto y anticipar cambios en la preferencia del consumidor.
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