La industria cárnica de Brasil ha sido testigo de un cambio histórico en su mapa de comercio internacional. En agosto de 2025, México superó a Estados Unidos para convertirse en el segundo mayor importador de carne de res brasileña, solo por detrás de China. Este movimiento responde tanto a nuevas barreras comerciales en EE.UU. como al creciente apetito de México por proteína accesible.

De acuerdo con la Asociación Brasileña de Exportadores de Carne (ABIEC), entre el 1 y el 25 de agosto de 2025, México importó 10,200 toneladas de carne de res brasileña (USD 58.8 millones), mientras que Estados Unidos importó 7,800 toneladas (USD 43.6 millones).

El punto de inflexión ocurrió cuando EE.UU. impuso un arancel adicional del 50% a la carne brasileña, sumado al arancel previo de 26.4%, reduciendo drásticamente la competitividad del producto brasileño y forzando a los empacadores a redirigir el volumen hacia México.

Entre enero y julio de 2025, México ya había importado 67,659 toneladas de carne brasileña, triplicando el volumen del mismo periodo del año anterior (+420% interanual).

Más del 80% de la carne enviada a México corresponde a producto congelado deshuesado, principalmente cortes del delantero como chuck y brisket, destinados a tacos, guisos, foodservice y alimentos procesados.

México se consolida como un mercado estructural para la carne brasileña. Con un consumo per cápita cercano a 18 kg anuales y una producción interna que no logra cubrir la demanda, las importaciones se vuelven una necesidad permanente.

Los aranceles estadounidenses están reconfigurando las cadenas de suministro en América.
La carne que dejó de entrar a EE.UU. no desapareció: fue absorbida por México, manteniendo la presión sobre la oferta regional y reforzando el soporte estructural de precios.

 

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